Taller Literario de la librería Fin de Siglo

Giselle AlfieriEscribir es lo que más satisfacción me dió en la vida, es mi mejor manera de expresar lo que siento, ya sean alegrías o tristezas, mi modo de soñar mundos imaginarios. Disfruto mucho sentarme en un bar con cuaderno y birome en mano y abstraerme de todo lo que me rodea y dejar que salgan las ideas. De chica, sobretodo en el colegio, cada vez que teníamos que escribir algo, escribía hojas y hojas sin cansarme y no había nada más que me importara. Aparte me ayudaba a superar mi poca destreza con las matemáticas.
Soy estudiante de Ciencias de la Comunicación, creo que por demasiado respeto no me atreví a Letras directamente, nunca es tarde. Trabajo en una empresa de telecomunicaciones haciendo tareas que nada tienen que ver con mi vocación, es por eso que deseaba empezar un taller para compartir lo que escribo, darle forma, y ver qué pasa, sobretodo la crítica que tanto miedo da, pienso que en algún momento para seguir avanzando hay que enfrentarla, ya veremos.
Soy estudiante de Ciencias de la Comunicación, creo que por demasiado respeto no me atreví a Letras directamente, nunca es tarde. Trabajo en una empresa de telecomunicaciones haciendo tareas que nada tienen que ver con mi vocación, es por eso que deseaba empezar un taller para compartir lo que escribo, darle forma, y ver qué pasa, sobretodo la crítica que tanto miedo da, pienso que en algún momento para seguir avanzando hay que enfrentarla, ya veremos.

Virginia PalastangaMe recibí de oceanógrafa en la UBA y hace poquito terminé mi doctorado en Holanda. O sea que desde hace ya varios años estoy rodeada del lenguaje científico a través de libros, publicaciones, trabajos. Si bien trato de leer lo más que puedo, voy al cine o al teatro, muchas veces sentí la necesidad de hacer yo misma algo creativo o artístico. Por eso, me parece que el acercarme a este taller es animarme en esa búsqueda. Siempre me sentí más cómoda con el acto de escribir que con el de hablar. Cuando era chica me gustaba inventar historias y regalárselas a mi mamá. Luego escribir se transformó más en la necesidad de registrar y clarificar lo que me pasa, como una descarga de lo cotidiano. Pero a veces siento que ahí, cuando escribo, hay algo latente, algo que me gustaría explorar con mayor profundidad. Veremos si puedo hacer algo con eso que me permita desarrollar mi creatividad.

Juán Sebastián MarínDesde chico me gustó leer, pero el encanto nació de grande y de pie leyendo en el colectivo. Esos años de idas y venidas a la facultad, intercalando novelas y teoría, me dejaron ese amor por las letras y el título de abogado, mi actual profesión.
Terminada la facultad, sentí una necesidad de crear y expresarme, así que me lancé a buscar la herramienta adecuada. Y probé muchas artes, todas divertidas y hermosas, pero ninguna adecuada para mí.
Un día, hace menos de un año, feliz y desesperado, mientras releía “La carta robada", caí en la cuenta de que siempre estuvo delante de mi nariz, tan a la vista que resulto invisible, tan simple, cotidiano, complejo, arduo, placentero, terapéutico y los miles de calificativos que le caben al verbo "escribir"… Que además es muy simple: pon el cerebro tras las letras, y exprímelo contra el teclado.
Terminada la facultad, sentí una necesidad de crear y expresarme, así que me lancé a buscar la herramienta adecuada. Y probé muchas artes, todas divertidas y hermosas, pero ninguna adecuada para mí.
Un día, hace menos de un año, feliz y desesperado, mientras releía “La carta robada", caí en la cuenta de que siempre estuvo delante de mi nariz, tan a la vista que resulto invisible, tan simple, cotidiano, complejo, arduo, placentero, terapéutico y los miles de calificativos que le caben al verbo "escribir"… Que además es muy simple: pon el cerebro tras las letras, y exprímelo contra el teclado.
Omar FaideNací en Necochea, Prov. de Bs. As., de casualidad, mi madre había partido del Líbano con cinco meses de embarazo y viajaba en barco, con tormentas furiosas sobre el Mediterráneo y naufragio de por medio, por suerte rescatados y recuperados en Chipre, desde donde continuaron viaje. Tengo 65 años. Divorciado de la primera, dos hijos y reincidente, pareja estable, aunque parezca mentira.
Soy médico, psicoterapéuta y psiquiatra, es decir no tendría que escaparse nadie, pero la verdad es que los pacientes están muy renuentes y muy resistentes, por eso, para llenar los baches provocados por algunos abandonos, escribo, escribo que no es lo mismo que decir soy escritor. Tengo la tendencia muy incorporada del barroquismo en mis escritos. Y aunque "no me la crea" he obtenido varios premios literarios, hasta la faja de honor de la Sociedad de Escritores de Buenos Aires por una novelita policial. Bueno, espero aprender a escribir mejor.
Soy médico, psicoterapéuta y psiquiatra, es decir no tendría que escaparse nadie, pero la verdad es que los pacientes están muy renuentes y muy resistentes, por eso, para llenar los baches provocados por algunos abandonos, escribo, escribo que no es lo mismo que decir soy escritor. Tengo la tendencia muy incorporada del barroquismo en mis escritos. Y aunque "no me la crea" he obtenido varios premios literarios, hasta la faja de honor de la Sociedad de Escritores de Buenos Aires por una novelita policial. Bueno, espero aprender a escribir mejor.
Viviana CappellettiA mi siempre me costó mucho poner en palabras mis sentimientos, me parecía mas fácil hacerlo por escrito, así fui por la vida escribiéndole cartas a toda la gente que conocía durante veinte años o más.
Casualmente, hace unos meses me encontré con dos personas que fueron muy importantes en mi pasado y me sucedió algo curioso, las dos por separado me contaron de mis cartas, que hasta el día de hoy seguían leyendo, me contaron que después de casi veinte años, todavía seguían divirtiéndose con ellas. Entonces me di cuenta de que me gusta mucho escribir y de que me gustaría llevar a papel mis pensamientos bien escritos para poder trasmitírselos a otras personas de la mejor manera, por eso me contacté con el taller de Emilio.
Espero que mucha gente pueda entretenerse con mis escritos y que puedan distraerse también un poquito de esta vida que a veces no es muy grata.
Tengo treinta y siete años, no tengo marido, tengo dos hijos, dos hermanos, medio papá y una cantidad de buenos amigos a los que quiero mucho.
Estudié lo que estudia la mayoría de las personas y trabajo para subsistir, trato de ser todo lo feliz que la vida y yo me permitan.
Casualmente, hace unos meses me encontré con dos personas que fueron muy importantes en mi pasado y me sucedió algo curioso, las dos por separado me contaron de mis cartas, que hasta el día de hoy seguían leyendo, me contaron que después de casi veinte años, todavía seguían divirtiéndose con ellas. Entonces me di cuenta de que me gusta mucho escribir y de que me gustaría llevar a papel mis pensamientos bien escritos para poder trasmitírselos a otras personas de la mejor manera, por eso me contacté con el taller de Emilio.
Espero que mucha gente pueda entretenerse con mis escritos y que puedan distraerse también un poquito de esta vida que a veces no es muy grata.
Tengo treinta y siete años, no tengo marido, tengo dos hijos, dos hermanos, medio papá y una cantidad de buenos amigos a los que quiero mucho.
Estudié lo que estudia la mayoría de las personas y trabajo para subsistir, trato de ser todo lo feliz que la vida y yo me permitan.
Raquel Marta DavidovichSoy la coordinadora de la Asociación Amigos del Palais de Glace. Estuve casada veinticinco años con un extraordinario artista plástico y tengo cuatro hijos.
Pero mi primer amor fué la lectura. En los cumpleaños de amiguitos o primos, en lugar de jugar,me recluía en el cuarto donde estaban los regalos y devoraba los libros que nunca faltaban entre los obsequios.
Mi niñez de hija única fué muy solitaria y mi principal entretenimiento era escribir. Cartas a seres imaginarios que dejaba caer entre los huecos de una vieja persiana, a modo de correo.
Esos mensajes amorosos no fueron bien entendidos por mis padres, que no los creyeron acordes con mi edad.
No obstante seguí con el tema del amor en poesías que la maestra de 4° grado me pedía semanalmente para llevarlas a su novio.
Durante todo el primario y el secundario las composiciones fueron mi fuerte.
Mandé poesías y canciones a algunos concursos sin buenos resultados
Asistí a talleres de guión de cine y televisión. Ahora estoy intentando descubrir con Emilio nuevas herramientas que me permitan escribir cuentos y porque no, novela.
Leer. escribir, mi mayor pasión, mi mejor companía.
................
Pero mi primer amor fué la lectura. En los cumpleaños de amiguitos o primos, en lugar de jugar,me recluía en el cuarto donde estaban los regalos y devoraba los libros que nunca faltaban entre los obsequios.
Mi niñez de hija única fué muy solitaria y mi principal entretenimiento era escribir. Cartas a seres imaginarios que dejaba caer entre los huecos de una vieja persiana, a modo de correo.
Esos mensajes amorosos no fueron bien entendidos por mis padres, que no los creyeron acordes con mi edad.
No obstante seguí con el tema del amor en poesías que la maestra de 4° grado me pedía semanalmente para llevarlas a su novio.
Durante todo el primario y el secundario las composiciones fueron mi fuerte.
Mandé poesías y canciones a algunos concursos sin buenos resultados
Asistí a talleres de guión de cine y televisión. Ahora estoy intentando descubrir con Emilio nuevas herramientas que me permitan escribir cuentos y porque no, novela.
Leer. escribir, mi mayor pasión, mi mejor companía.
................
Eduardo KadenerSoy abogado pero hace años que no ejerzo la profesión. Escribo desde que aprendí las primeras letras; aunque quise hacerlo antes me resultó imposible: sólo me salían garabatos y palotes. Mi primer cuento se llamó Mamá amasa la masa, y tenía tres renglones. Si hoy lo corrigiera le sobrarían dos. El segundo se llamó El bebé meterete; cada vez que aprendía una vocal nueva, me inspiraba. En la escuela primaria me contrataron para escribir y leer redacciones escolares en las fiestas patrias. No me gustaban las típicas composiciones al estilo El 9 de julio los abnegados patriotas nos dieron la anhelada independencia , así que mis redacciones eran historias que inventaba, como cuentitos. Por suerte ni San Martìn, ni Güemes, ni ninguno de aquellos insignes prohombres llegaron a leer ninguno. No debe de resultar muy lindo ser insultado por alguien que se convirtió en estatua de bronce.
Mi amor por la literatura se consolidó durante la etapa del colegio secundario. Es entendible, la profesora de literatura española estaba muy buena. La cuestión es que seguí escribiendo y un buen día me di cuenta de que no me alcanzaba con que mi mamá y alguna tía dijeran qué bien escribe el nene. Pretendía que mi fama trascendiera el ámbito doméstico. En un intervalo lúcido, supuse que necesitaba aprender a manejar algunas herramientas que desconocía y busqué un taller. Descubrí que en los talleres mecánicos hay, efectivamente, muchas herramientas. Pero al fracasar en mis intentos de escribir con una llave inglesa me puse a investigar acerca de talleres literarios y encontré el de Emilio. Él formó a este competidor feroz que tiene hoy.
Que se joda.
Mi amor por la literatura se consolidó durante la etapa del colegio secundario. Es entendible, la profesora de literatura española estaba muy buena. La cuestión es que seguí escribiendo y un buen día me di cuenta de que no me alcanzaba con que mi mamá y alguna tía dijeran qué bien escribe el nene. Pretendía que mi fama trascendiera el ámbito doméstico. En un intervalo lúcido, supuse que necesitaba aprender a manejar algunas herramientas que desconocía y busqué un taller. Descubrí que en los talleres mecánicos hay, efectivamente, muchas herramientas. Pero al fracasar en mis intentos de escribir con una llave inglesa me puse a investigar acerca de talleres literarios y encontré el de Emilio. Él formó a este competidor feroz que tiene hoy.
Que se joda.

Krystyna DoviakPeriodista de profesión, más por experiencia que por formación académica, como resultado de las ganas de escribir que asomaron cuando aprendí las primeras letras. Gracias a eso sobrevivió la familia en las distintas etapas de vacas flacas. No me quejo, pude educar dos hijas hermosas haciendo lo que me gustaba, y me gusta hacer, escribir. No son muchas las personas que pueden decir que les gusta lo que hacen, aunque a veces no me entusiasma mucho lo que tengo que escribir.
La vida me llevó por distintas rutas del periodismo, economía y finanzas, politica y finalmente llegué al campo científico de la salud. Mientras tanto exploré la dramaturgia, los juegos teatrales y la radio, siempre escribiendo lo que fuera, teatro, radioteatro y cuentos, lo que es todo por ahora. En el futuro, veremos.
